A apenas cuatro kilometros de Petra, el Puig de Bonany se eleva 317 metros sobre el Pla de Mallorca. Coronado por un santuario del siglo XVII, este monte es mucho mas que una excursion: es un ritual. Generaciones de mallorquines han subido a pie por su sendero pedregoso buscando algo que solo se encuentra en la cima: perspectiva.
El santuario en la cima
El Santuari de Bonany fue fundado en 1604, aunque el edificio actual data de finales del siglo XIX. Su nombre —Bon Any, buen ano— nace de la gratitud de los vecinos de Petra tras una cosecha abundante que puso fin a una sequia devastadora. Dentro, la Virgen de Bonany preside un interior austero y silencioso. Fuera, una cruz de piedra senala el punto exacto desde donde Junipero Serra se despidio de su pueblo natal antes de partir hacia las Americas.
El sendero serpentea entre almendros centenarios y muros de piedra seca.
La subida: almendros, olivos y silencio
El camino desde Petra es suave y agradecido. Atraviesa campos de almendros que en febrero se tinen de blanco, olivares de troncos retorcidos y bancales de piedra seca que dibujan la ladera. En primavera, el romero y el tomillo silvestres perfuman cada curva. La subida lleva unos cuarenta minutos a paso tranquilo y no requiere preparacion especial: solo ganas de caminar sin prisa.
Vistas 360° sobre el Pla
La recompensa esta arriba. Desde la explanada del santuario se contempla un horizonte ininterrumpido: al norte, la silueta dentada de la Serra de Tramuntana; al este, el mar de Arta brillando en la distancia; al sur y al oeste, la geometria perfecta de los campos del Pla —vinedos, cereales, higueras— salpicada de campanarios de pueblos que apenas han cambiado en siglos. Al atardecer, la luz transforma el paisaje en una paleta de ocres y dorados que justifica el viaje.
Al atardecer, el Pla de Mallorca se tine de ocres y dorados bajo la luz rasante.
Tradicion de Pascua
Cada Domingo de Pascua, centenares de petrers suben a pie al santuario para celebrar la festividad con una misa al aire libre, empanadas de cordero y la brisa fresca de abril. Es una de las tradiciones mas arraigadas del pueblo y una forma unica de vivir la Mallorca que no sale en las guias. Si tu estancia coincide con Semana Santa, te animamos a unirte: la caminata comunitaria es una experiencia que conecta con la esencia del lugar.
Antes de ir
La mejor hora para subir es a primera hora de la manana o a ultima de la tarde, evitando el sol del mediodia en verano. Lleva calzado comodo, agua y algo de fruta. En recepcion tenemos mapas del sendero y podemos prepararte un picnic para disfrutar arriba. Desde Can Rey Hotel, el inicio de la ruta esta a apenas cinco minutos en coche o veinte a pie por caminos rurales.